lunes, 8 de junio de 2020

Reseña de "Habitar"

A Coni y a mí nos unió el exilio. Fundamos nuestra amistad en una ciudad que no era nuestra y que por no ser nuestra habitamos las dos con tremendísimo descaro. De ella me gusta su forma de putear, de putear a los hombres sobre todo. Si hay algo que Coni hace tan bien como putear es escribir. A Coni la imagino escribiendo de noche y bebiendo frizzé, con las piernas cruzadas sobre la cama y pariendo poesía. “Habitar” nos convoca a conocerla a ella y un poco a nosotras mismas. En textos tan cortos como tan precisos, recorre las fracturas y la memoria de un cuerpo que sufre, se hace cargo y luego avanza. Cada poema es una declaración valiente de intenciones, es un despedirse, es un estar en paz con el caos y la fragilidad de los vínculos que se sujetan a un espacio físico y a un tiempo limitado. Es entender el amor de forma efímera y dejarlo a vivir allí donde ya no hace daño, como parte necesaria de nuestro ciclo vital.

"no soy a la que
le cuelgan las piernas
no soy su nombre
no soy esa casa
en torno a la fuga

Sobre la superficie los espinos manchan el recorrido de nuestra pérdida. He transformado esa grieta en un trayecto migrante; territorio similar al ejercicio de anudar nuestro vínculo a la extensión de su hambre. 
recuerdo

Padecíamos la misma enfermedad, un desolado gesto sujetaba nuestra casa. Así, como el fondo de una época decadente, propuse una soga en su cuello y terminar, de una vez, con la tragedia".

Mariela Porro Fernández.
Cubana viviendo en Córdoba, Argentina.
Junio, 2020.

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